Stefano Cirillo, Entrar en Terapia. Las 7 puertas de la Terapia Sistémica (parte 1)

Stefano Cirillo

En 2008, en el XXIX Congreso Nacional de Terapia Familiar, de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar (FEATF) y organizado desde la Asociación de Terapia Familiar de Asturias (ATFA), pudimos disfrutar de la presencia de S. Cirillo, dejamos el enlace al post escrito en aquella ocasión.

A lo largo de la mañana del sábado, 7 de noviembre, y organizado por el Centro de Terapia y Mediación Familiar Genos, hemos asistido a la primera parte del seminario a cargo de Stefano Cirillo que lleva por título Entrar en Terapia: las 7 puertas de la Terapia Sistémica.

Stefano Cirillo, Matteo Selvini y Anna Maria Sorrentino son terapeutas reconocidos internacionalmente y responsables de la Escuela de Psicoterapia Mara Selvini Palazzoli en Milán. Durante más de treinta años han trabajado en equipo con pacientes difíciles y sus familias.

Portada del libro
Portada de la edición italiana del libro

Las 7 cerraduras puestas en círculo muestran la idea de que cada uno de nosotros, como terapeutas, cuando vamos al encuentro de una familia entramos por una puerta diferente. En este libro se muestra que no importa el orden por el que entremos. El espacio vacío es el espacio que cada terapeuta prepara para entrar al paciente, es decir, es el lugar de encuentro del terapeuta con la familia/paciente. En el trabajo, el paciente puede entrar en un espacio vacío y las puertas pueden ser cualquiera, dependiendo del paciente, de su funcionamiento, de nuestra forma de trabajar… lo importante es salir de una puerta y regresar después a otra puerta. El orden de las puertas no es fijo, el que nosotros deseemos, puede ser que cada uno tenga su puerta favorita. Hay que utilizar todas pero no importa el orden.

En el movimiento sistémico ha habido un cambio de enfoque durante años: de la atención al síntoma se pasa a la atención al funcionamiento general del sujeto. Las 7 puertas hacen mención a los sistemas de diagnóstico que permiten el desarrollo de intervenciones personalizadas. Las puertas son las siguientes:

  • Puerta 1: Los cuatro contextos de la demanda.
  • Puerta 2: El diagnóstico sistémico.
  • Puerta 3: La sintomatología.
  • Puerta 4: El diagnóstico del apego.
  • Puerta 5: El diagnóstico de la personalidad.
  • Puerta 6: El diagnóstico trigeneracional.
  • Puerta 7: El diagnóstico basado en las emociones del terapeuta.

A lo largo de la primera parte del seminario, Cirillo fue explicando cada una de esas puertas para completar esa visión con un poco de historia de la Terapia Familiar Sistémica, fundamentalmente la Escuela de Milán, hasta la actualidad.

Especialmente, se prestó atención a la disposición de las distintas personalidades a lo largo de un continuum que parte del extremo «exceso de dependencia» y llega al extremo del «exceso de autarquía». Para ello, nos mostró varios casos de pacientes, dos de ellos de la primera vertiente: el paciente con trastorno dependiente y el paciente borderline. Y otros dos en la 2ª vertiente: el paciente narcisista y el paciente antisocial.

En la segunda parte del seminario, pudimos visionar un caso, a través de fragmentos de diferentes sesiones de entrevistas con una familia y uno de sus hijos que había hecho un intento de suicidio. Para enmarcar el caso, S. Cirillo utilizó una imagen de un vuelo de cormoranes: los cormoranes son aves que antes de irse del nido, tras un primer vuelo de prueba regresan al nido, se ponen como si fueran pollos, se hacen alimentar como pequeños y solo después se van del nido. Utiliza esta metáfora para el trabajo con este caso. La metáfora es tomada del libro de Alfredo Canevaro Terapia individual sistémica con la participación de los familiares significativos: Cuando vuelan los cormoranes. El paciente recibe ayuda para reconocer la función fundamental de la familia y encontrará una posición propia en la sociedad como protagonista activo. El logro de esta tarea evolutiva es a menudo impedido por la falta del encuentro emocional necesario.

A lo largo del visionado de diferentes fragmentos de entrevista, exploramos las distintas fases del proceso terapéutico:

  • El contacto. Derivante y primer contacto con la persona más preocupada por la situación (en este caso la madre del chico).
  • Se explora la historia de la familia, así como la historia de cada uno de los progenitores.
  • Se hace una primera devolución. De su historia emergen elementos compatibles con el diagnóstico de TLP hecho por el psiquiatra: caos familiar y varios traslados. En las entrevistas preliminares surge que los padres desean entender sus propios errores y remediarlos. El padre, por ejemplo, reconoce su ausencia en la relación con su hijo. El terapeuta subraya como sobre todo su ausencia hacia su mujer ha hecho difícil su rol de madre.
Huida a Egipto, de Vittore Carpaccio (~1500)

La imagen de San José refleja la situación del padre:

San José, en el cuadro, tirando del burro no mira al niño, él hace una función de apoyo a la madre para que ella pueda garantizar al bebé un buen apego.

Durante el total de 8 sesiones también se trabajan aspectos relacionados con:

  • El papel de ayuda de estos padres que se sienten frustrados y fracasados.
  • La posible función del intento de suicidio como expresión de rabia hacia una pareja que volvió con su antiguo novio.
  • El tema del autocontrol del chico.
  • Explorar la ayuda que el marido puede ofrecer a la madre para que ésta recupere la confianza para ayudar a su hijo (metáfora de la cadena de montaje).
  • ¿Cómo hacer que el chico pueda ser sacado afuera de la caverna?
  • Reacercamiento del chico a los padres.

Continuaremos el próximo sábado, 28 de noviembre, con  muchas ganas.

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